La instrumentación normalmente consta de sensores (detección de señales), transmisores (conversión de señales), pantallas (presentación de datos) y sistemas de control (procesamiento de datos). Por ejemplo, un medidor de concentración de urea/alcohol utiliza un sensor para detectar la concentración del medio, convierte la lectura en una señal eléctrica a través de un circuito y muestra el valor.
En entornos industriales, los instrumentos deben cumplir estándares rigurosos con respecto a factores tales como protección de ingreso (p. ej., resistencia al polvo y al agua IP65), rango de temperatura de funcionamiento (p. ej., -20 grados a 200 grados) y seguridad eléctrica (p. ej., fuente de alimentación de 24 VCC). La selección requiere una evaluación exhaustiva de parámetros como el rango de medición (p. ej., 0 N a 3000 N), la resolución (p. ej., 2345 mm) y el método de montaje (p. ej., conexión de brida).
